Se fue Ángel
Tras un periodo de ausencia por motivos nada trascendentales, más que nada falta de interés, motivación, carencia de ideas, o llámelo como quiera. Decía que tras ese periodo deseo reactivar el blog, no sé qué tiempo, ni cuántas opiniones, pero me entra el gusanillo de nuevo.
Para empezar he decidido empezar por algo de TV.
A mi el programa de la sexta SLQH (sé lo que hicisteis), me gustaba. Ya lo hacía hace algunos años cuando lo emitían casi a escondidas, con un formato raro y distinto, pero tan nuevo e innovador que atraía. Siempre me gustó el “analista de medios”, francamente era lo que a mí me interesaba, un sentido rebelde, un gusto por “desnudar” a los “grandes” ¿informadores? De la TV en España. Las mentiras, los rumores que sin nada de consistencia se “escupían” por bocas de los llamados periodistas, o no…
Este programa comenzó con un análisis semanal que parecía no tendría hueco, pero sí lo tuvo, afortunadamente. Y continuó así varios años, desenmascarando con un humor negro y quizás poco comprendido, pero ácido para con esas cadenas de TV que devoraban personajes públicos, o simples familias destrozadas por algún mal trago, accidente, muerte trágica, etc.. Estas personas ajenas a lo que se convertían para esos “comunicadores” se volvían carne de cañón televisiva.
No se daban cuenta de que sería despojados de sus minutos de “gloria” una vez el ego de los presentadores estuvieran saciados, así hubo muchos casos de “juguetes rotos”.
Pero llegó SLQH, un programa fresco, alejados del rubor que generaba la TV, y sin vergüenza alguna de contar, explicar, desenmascaran, idiotizar tantos y tantos programas que llenaban la perrilla televisiva.
Lo que parecía una gota en el mar se convirtió en un tsunami, lo que se creía un grito en el desierto se volvió un eco de multitud, lo que indicaba podría ser un nada, se convirtió en un todo.
“Grandes programas” como el tomate, uno de los más representativos de la ¿telebasura?, con imágenes, escenas, video, comentarios y todo tipo de barbaridades se perpetraban en horario ¿protegido? para menores. Cada vez se agigantaba más este tomate, pero más fuerte era la crítica ácida de Ángel Martín. Demostrando que aún quedaba un reducto de televidentes que no queríamos esa televisión que por fuerza teníamos que consumir.
Otros programa parecidos donde el acusar a alguien de los que fuera, no importaba si era o no verdad, sino de crear polémica, discusión, el bla bla bla de la gente….se conseguía, pero a riesgo de qué. De tener una sociedad, buena parte, que no aspiran a más que salir en TV, a ser famoso, a ser un desecho final cuando ya no sirvan, a parecer idiotas aún sin serlo alguno, a ser un parado más sin oficio ni beneficio del futuro.
Pero SLQH, con Ángel y compañía, daba un puñetazo en la mesa cada vez que una y otra barbaridad salían de los estómagos agradecidos, de los sin nada que hacer, de los que quieren darnos clases y no saben educarse ellos, de esos que deambulan por las TV.
Dio tanta caña que alguno de esos trasatlánticos, de esos poderosos programas de TV tuvieron que echar el cierre, bajar el telón de los improperios, tapar bocas sin almas…lo consiguió, lo conseguimos.
Aún recuerdo algunos temas, tales como la muerte de Ant. Puerta, un joven futbolista del Sevilla FC, al que sacaron punta de tan luctuoso tema, entre peleas y discusiones familiares, que harían revolver a Puerta en su tumba.
O el accidente del vuelo Spanair , en el que vergonzosamente era sacado como un periodismo de investigación, já y já, de estos programas. Asco se sentía al ver cosas como esa, y pena, mucha pena.
Por fin, la maquinaría de la ¿justicia? hizo ¿justicia? Y prohibió a La Sexta emitir esas imágenes que nos hacía ver las barbaridades diarias, de estos ¿periodistas? Decían en sus medio, para los que no veíamos esas cosas nos demostraba hasta dónde podía llegar esto, y está llegando muy lejos.
Pero Ángel se cansó, ya estaba harto de luchar sólo, la gente no quiere pensar, sólo quiere que le digan qué debe pensar viendo programas tan interesantes como Sálvame y similares.
Aquí es España se cierran grandes canales de TV, como CNN+, para sustituirlos por “gran hermano 24 h”. Se niegan debates constructivos para dar rienda suelta a echadores de cartas y videntes. Así nos luce el pelo por el mundo, así nos queda un futuro extraño.
Y ayer, Ángel, se fue, se despidió como es televisivamente, sin grandes discursos, sin grande confeti, nada grande (como es él, pequeño pero enorme de sinceridad). A mí me gustó, yo lo ví, yo lo disfruté, yo aprendí a ver con otros ojos a esos programas del corazón, a esos comunicadores, a esos escupidores de palabras, yo disfruté.
Por eso, siento tu marcha, pero también creo era necesaria, todo tiene un ciclo, y este ya terminó.
Ha sido un programa, a partir del lunes debe ser otro, con Ángel o sin él.
Joseph