Todo se oscurece, la luz es apagada por los nubarrones del odio
Siempre me sorprendieron las personas que son capaces de dar consejos sobre la divinidad absoluta y no reconocer sus fallos. La vida tal cual la conocemos es complicada, cada vez hay más competencia, más agresividad y menos amabilidad real, no de la de palabra y martillo en mano, sino de la otra, de la que sale del corazón.
Esta vida cruel que ya no inquieta a la razón cuando vemos las masacres de las guerras existentes por el mundo, como si estuviéramos aún en las cavernas guerreando por el territorio de caza, al menos entonces era por la comida, ahora es simplemente por el placer de la victoria y la muerte en sí. Esa razón se pierde cuando nos llevamos un trozo de carne a la boca sin sentir tan siquiera un escalofrío por el cuerpo al observar la TV y ver la hambruna, la pobreza de una gran parte de nuestro mundo. Pero si conseguimos tener algo más que el vecino de al lado con eso estamos satisfechos, tú tienes una psp, pero yo tengo dos…. Ese es nuestro único fin, el alardear de cosas tan materiales y sin valor real, que cuando nos vayamos de este mundo no nos sirve de consuelo para el otro más allá, si es que existe.
Pues en todo esto se erigen personas de dudosa credibilidad que gritan a los cuatro vientos los parabienes divinos, el credo en lo no visto, y que son tan buenas personas que todo lo perdonan, pero la cruel realidad es que cuando salen sus adentros se ven las verdades inconfesables, la ira, el rencor y la maldad maquillada tras unas lagrimas de cocodrilo.
Esos son los que salvan las almas de todos nosotros, los que creen que la bondad y el buen hacer se premia cuando nuestro paso por aquí se termina, pero… ¿será verdad?
Ellos serán los bienaventurados porque los que no le creemos seremos castigados por la divinidad. Y me pregunto si cuando esa divinidad los examine los aprobará, verá con buenos ojos sus crueldades ocultas, sus corazones oscuros, sus ideas arcaicas, su quítate tú para ponerme yo, su intención de malmeter entre amigos, sus ojos inyectados en sangre, sus dedos pulsando compulsivamente frases hirientes…. No sé, sólo el futuro lo dirá.
Todo parece oscuro, y de repente, un día, te levantas con otros ojos, más iluminados, más sinceros, vuelves a ser tú mismo, lleno de energía y con ganas de comerte el mundo. De saber la verdad pero no dejarte hundir por ella, hay gentes que dependen de ti, que te tiene como ejemplo, y eres el ejemplo perfecto.
La vida y el tiempo da y quita razones, y asegura la fortaleza de la amistad verdadera, y naufraga las amistades de mentira.
Joseph
Seguiré tu blog, me gusta mucho tu forma de expresar. Animo y sigue escribiendo.